"Para poder dejar tranquilo a alguien, hay que amarlo mucho" P. Verhaeghe. El amor en los tiempos de la soledad
Leía sobre mitos, psicoanálisis y un poco de cultura tras los días navideños que lo han sido de vapores, adicciones, sexo y destrucción de la actividad. Las altas miras me sirven de resorte de salvación. Cambiar por unos momentos las conversaciones que son solo mercadeo por la fascinación de lo artificial, por la construcción humana que busca sus referentes en la realidad que todos desconocemos. La universidad, la sabiduría, las grandes claves para ser uno mismo, para ser frente a los demás, para sumergirse en la inmortalidad.
Pero una búsqueda en la página de origen destroza o reafirma mi diario sin pretensiones. Son solo tres palabras: glory holes Amsterdam. La universidad noruega de ciencia y tecnología busca miembros enhiestos para salvar los mercadeos retóricos de quizá nada.
jueves, 7 de enero de 2010
lunes, 4 de enero de 2010
Urbi et orbi (decisiones razonables) (mp)
"El hedonismo sapiencial es la única salida natural al mesianismo y al relativismo feroz de los tiempos"
Escuchaba hace unos días al Sumo Hacedordepuentes hablar de la familia y del sexo. Él, soltero empedernido y ad aeternum y célibe convencido, pontifica y obliga a cosas a las que él mismo no está dispuesto. Hoy, por contraste, he oído una noticia sensata: los nadadores profesionales solo podrán vestir bañador corto.
Me había retirado de la natación ante el último ataque a la sensualidad razonada. Ver a hombres-goma no excitaba mis sentidos deportivos y convertía sus torsos desnudos y trabajados en delfines de acuario para niños y familias.
El deporte lleva unos años sufriendo una ola antisensual, con realizadores que vetan cuerpos, legislaciones antitorso-desnudo-de-hombre, pudores represivos. Solo la falta de publicidad de una cadena me ha mostrado otra vez el cuerpo de Nadal en el sagrado acto del cambio de camiseta. Hace tiempo que no veo esperar una nota de gimnasia con pectorales al aire y casi se me borra en el recuerdo la bajada de traje de Alexei Nemov.
Estoy feliz porque la lluvia me ha hecho caminar despacio detrás de un vaquero caído de nalgas separadas y orgullosas. He mirado al mulato con toda la discreción de la que soy capaz y he dado las gracias por esa moda que deja el culo de los jóvenes a un paso de la bendita naturalidad.
miércoles, 23 de diciembre de 2009
Send in the clowns (mañanas de bienestar)
Pararía de escribir si me preguntaran qué quieres amor. Detendría la incesante búsqueda de la sabiduría si pudiera compartir esta música con tus ojos clavados en mi nuca. Dejaría de preguntar tu altura, tu peso, tus medidas si me llevaras en volandas entre tu sonrisa y la mía. No busco un retiro pero estoy cansado de excitar mis sentidos sin buscar tu mano.
No me gusta andar a tientas sabiendo que nada pasará, sabiendo que al final no te echaré de menos o que me querrás para cubrir huecos en tu tiempo. No cuelgan de mis labios lágrimas tormentosas, solo ingenuidad gastada. No vivo vidas cruzadas ni me espantan los talleres de la soledad. Resisto porque cada bocanada de tu cuerpo me persigue. Me siento enfrente de tus promesas aunque sepa que soy para ti uno más en la cuenta.
Me acostumbré a esperar y quizá ya no sepa más que decir sí a tus demandas. Querría golpearte el hombro y hacer que vuelvas a mi llamada. Mitad del tiempo, mitad de la vida, mitad de la carrera de los honores. Miro siempre al otro lado, despejo los sueños cotidianos y solo aspiro a la perfección. No acumulo esperanzas torcidas. Solo espero las palabras de verdad que quiero oír a tu lado.
martes, 15 de diciembre de 2009
Ítalo (p)
Vienen de sus países a las tierras opulentas con los oídos abiertos y las manos llenas de fuerzas. Nos ofrecen sus cuerpos y sus ganas de ser algo mejor, pero pronto aprenden que la nación y sus garras de diferencia los excluyen del selecto mercado y de la consideración. Prostituyen sus músculos y sus ideas, negocian con nuestro miserable desprecio y olvidan que algún día fueron otra cosa.
Ítalo quiere clases de español. Ya conocía su cuerpo. Llegamos a un acuerdo, tenía ganas de "por fin hablar y escribir bien español". Recordaba a mis alumnos de la mañana, los legales blanquitos. No querían saber el significado de las palabras. Les daba igual si libertad no es callar ante los gritos de la autoridad.
Pocos podrían regalar su cuerpo a cambio de dinero como Ítalo. Pero son capaces de entregar su mente.
Ítalo quiere clases de español. Ya conocía su cuerpo. Llegamos a un acuerdo, tenía ganas de "por fin hablar y escribir bien español". Recordaba a mis alumnos de la mañana, los legales blanquitos. No querían saber el significado de las palabras. Les daba igual si libertad no es callar ante los gritos de la autoridad.
Pocos podrían regalar su cuerpo a cambio de dinero como Ítalo. Pero son capaces de entregar su mente.
lunes, 7 de diciembre de 2009
Optimista a mi pesar
Hoy he vuelto a coger mi coche que dejé aparcado en zona no apropiada según los xenófobos. Estaba, lo dejé, abierto. Cuando he entrado faltaba el equipo de música y una portezuela estaba abierta. Ya estaba pensando en cuánto me había costado el viaje por mi despiste y qué nueva chuchería tecnológica y bonita compraría para compensar, cuando he visto que el equipo estaba en el suelo escondido y que la portezuela solo fue abierta para intentar meterlo. Alguien vio el coche abierto, se fijó en el radiocasete extraíble y decidió que debía cuidarme.
Hice bien en dar un euro a aquel rumano que solo hizo gestos para que aparcara en una plaza libre para cualquiera y en tomarme un café en aquel bar de dominicanos libre de tabaco. Gané la visión de unos pectorales jóvenes y contundentes y reforcé mi sentimiento de apátrida bondadoso.
Hice bien en dar un euro a aquel rumano que solo hizo gestos para que aparcara en una plaza libre para cualquiera y en tomarme un café en aquel bar de dominicanos libre de tabaco. Gané la visión de unos pectorales jóvenes y contundentes y reforcé mi sentimiento de apátrida bondadoso.
Egos demasiado conscientes
Me inculcaron demasiado el respeto al otro, la mirada obsesiva de lo que deseaba y prefería. Imagino que es difícil encontrar el equilibrio, pero siento demasiadas veces ser un guiñapo sin gustos ni capacidad de afirmación. Me sorprende que el egoísta use su apisonadora sin atisbo de compasión, que todo sea un juego de fuerzas donde las reglas cambian al antojo de otros y que la protesta comedida cause admiración e incluso indignación.
Pensaba en lo sencillo de las relaciones humanas basadas en la inocencia, en la igualdad, en la asunción de pactos solo de dos. Pero todo se corrompe cuando la capacidad de cosificación es grandiosa, cuando alguien se cree más eterno que los demás, más sublime.
No me quedan otros caminos que los del aislamiento. Tampoco renuncio a las miradas cálidas, aunque prefiero las marcadas por el mercantilismo.
No desdeño ni recelo con amargura, solo constato que la carga me es injusta, que no quiero ser partícipe de la desaparición de los lazos humanos de la cultura. Me siento bien en la lejanía porque la mayoría solo quiere posar sobre mí la pesada zarpa de su yo.
Pensaba en lo sencillo de las relaciones humanas basadas en la inocencia, en la igualdad, en la asunción de pactos solo de dos. Pero todo se corrompe cuando la capacidad de cosificación es grandiosa, cuando alguien se cree más eterno que los demás, más sublime.
No me quedan otros caminos que los del aislamiento. Tampoco renuncio a las miradas cálidas, aunque prefiero las marcadas por el mercantilismo.
No desdeño ni recelo con amargura, solo constato que la carga me es injusta, que no quiero ser partícipe de la desaparición de los lazos humanos de la cultura. Me siento bien en la lejanía porque la mayoría solo quiere posar sobre mí la pesada zarpa de su yo.
Yo no he sido
Quizá oigo demasiadas veces al día "yo no he sido". Los individuos silenciosos se escabullen en la falta de compromiso consigo mismos y lanzan sus palabras contra el otro que solo mira y pregunta.
Eres tú quien vota a un partido con líderes otrora fascistas, que no quiere que yo tenga todos mis derechos y que quiere un velo de santidad impuesto. Eres tú quien pertenece al club de la cruz hiriente que me llama enfermo, me odia y me desprecia. Eres tú quien pide subsidios y no justicia social. Eres tú quien lleva a sus hijos a colegios religiosos siendo ateo. Eres tú quien me juró amor eterno y ahora se marcha. Eres tú quien me enseñó su foto de cuerpo esculpido y se presenta con la grasa rebosante. Eres tú quien me asedia con su locuacidad sin darme espacio para mis silencios. Eres tú quien incumplió sus promesas. Eres tú quien sonríe ante los gritos de nenaza a un niño que no quiere ser macho atávico. Eres tú quien se enfunda en su trapo colorista y me degrada en humanidad. Eres tú quien manda a sus féminas a fregar mientras agarra el puro enhiesto de autocomplacencia. Eres tú quien lee, ve o escucha a neofascistas recauchutados.
No soy puro y me revuelco en contradicciones, pero en las mías. Solo espero que no me cuelgues las tuyas y pretendas que permanezca impasible ante tu putrefacción.
Eres tú quien vota a un partido con líderes otrora fascistas, que no quiere que yo tenga todos mis derechos y que quiere un velo de santidad impuesto. Eres tú quien pertenece al club de la cruz hiriente que me llama enfermo, me odia y me desprecia. Eres tú quien pide subsidios y no justicia social. Eres tú quien lleva a sus hijos a colegios religiosos siendo ateo. Eres tú quien me juró amor eterno y ahora se marcha. Eres tú quien me enseñó su foto de cuerpo esculpido y se presenta con la grasa rebosante. Eres tú quien me asedia con su locuacidad sin darme espacio para mis silencios. Eres tú quien incumplió sus promesas. Eres tú quien sonríe ante los gritos de nenaza a un niño que no quiere ser macho atávico. Eres tú quien se enfunda en su trapo colorista y me degrada en humanidad. Eres tú quien manda a sus féminas a fregar mientras agarra el puro enhiesto de autocomplacencia. Eres tú quien lee, ve o escucha a neofascistas recauchutados.
No soy puro y me revuelco en contradicciones, pero en las mías. Solo espero que no me cuelgues las tuyas y pretendas que permanezca impasible ante tu putrefacción.
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