viernes, 22 de octubre de 2010
American pie (p)
"fulsere uere candidi tibi soles" Catullus. Carmen VIII
Hubiera vuelto en aquel instante a tener algo más que soledad, hubiera querido por primera vez volver atrás, no construir un presente nuevo sino volver a ser feliz y desdichado como entonces lo era. Me ha llenado volver a sentir amor, indiferencia, distancia, cariño. He desterrado la melancolía, la nostalgia. Solo volver atrás un instante, sentir otra vez sus brazos, su sexo, su amor, la sensación de que todo continúa mañana. Y regresar rápidamente, intentar ser otra vez el que dice no.
No sé adónde quiero ir, ni si voy a volver a sentir. Querría ordenar, decidir, actuar. Da igual. Verdaderamente brillaron para ti soles resplandecientes.
Hubiera vuelto en aquel instante a tener algo más que soledad, hubiera querido por primera vez volver atrás, no construir un presente nuevo sino volver a ser feliz y desdichado como entonces lo era. Me ha llenado volver a sentir amor, indiferencia, distancia, cariño. He desterrado la melancolía, la nostalgia. Solo volver atrás un instante, sentir otra vez sus brazos, su sexo, su amor, la sensación de que todo continúa mañana. Y regresar rápidamente, intentar ser otra vez el que dice no.
No sé adónde quiero ir, ni si voy a volver a sentir. Querría ordenar, decidir, actuar. Da igual. Verdaderamente brillaron para ti soles resplandecientes.
jueves, 7 de octubre de 2010
Calcetines y slips
Vigilé las lagunas y las encontré. Evité su mirada y su cara con maquillaje, sus pectorales generosos, su acento caribeño y sus piernas colosales. Me lamenté por no ser el que nunca fui y me refugié en la cara cruel de la otra indiferencia, en aquella que no entiende, que desprecia al que se traviste sin patetismo, que entiende las miserias de su inmadurez, que se revuelve entre sudores de noches sin drogas, que conquista la fortaleza tambaleante con aquel que le presta el hábito.
Me derrumbo para poder sobrevivir, me aíslo en un banco de la calle entre ruidos de obras que me protegen de la compañía humana. Sé que pasará, que esta noche volveré a ser el adicto que duerme y sueña con dormir al lado de quien no desea. Dejaré de recordar a la que me insultó con certeza, a la que desde la arrogancia y la impiedad no supo que dañó demasiado. Tejeré de nuevo la red de fracasos que solo conducen al éxito. Sé que nunca podré vencer, y que llorar solo será una pose más.
Despertaré mañana, si es que mañana llega a existir y me abrazaré sin manos al que está obligado a escucharme.
Me derrumbo para poder sobrevivir, me aíslo en un banco de la calle entre ruidos de obras que me protegen de la compañía humana. Sé que pasará, que esta noche volveré a ser el adicto que duerme y sueña con dormir al lado de quien no desea. Dejaré de recordar a la que me insultó con certeza, a la que desde la arrogancia y la impiedad no supo que dañó demasiado. Tejeré de nuevo la red de fracasos que solo conducen al éxito. Sé que nunca podré vencer, y que llorar solo será una pose más.
Despertaré mañana, si es que mañana llega a existir y me abrazaré sin manos al que está obligado a escucharme.
Notas de un adicto
Ataraxia, mantras, drogas, amor, amistad, familia, Platón, prozac, psicoanálisis, religión, consumo, placeres...: todo por reconocer la mortalidad e intentar desengancharse de la vida.
Acuerdo macabro
"Una pareja de ancianos en Málaga podría haber llegado al acuerdo de matarse ante el hecho de ser trasladados a una residencia."
La radio calificaba la noticia de acuerdo macabro, "que participa de la fealdad de la muerte y de la repulsión que esta suele causar", según el DRAE. Nos educan en la religión de la inmortalidad, ya sea laica o confesional, privada o de la especie. Parece que podamos decidir o, al menos, reclamar derechos en cualquier aspecto de nuestra vida excepto en la muerte, única realidad cierta, inseparablemente unida a la del nacimiento.
La religión judeocristiana nos promete una vida eterna tras la muerte y un valle de lágrimas mientras tengamos un cuerpo mortal, pero ese instante de transición nos es vedado por un padre omnipotente y cruel.
Las leyes castigan el suicidio y el juego de las mentalidades frívolas habla de cobardía, valentía, solución escapista y demás aderezos intelectuales.
Querría soñar con poder decidir mi último minuto acompañado de aquel que me amó con una lágrima y una sonrisa.
sábado, 2 de octubre de 2010
Kuro y Cascaradenuez (p)
Los gatos saben que la única realidad posible es la soledad y el aislamiento. Cuando encuentran a un humano que también lo sabe, nunca más se separan de él.
jueves, 23 de septiembre de 2010
¿Solo una huelga general?
En la antigua Roma las revueltas de esclavos, cuando triunfaban, solían significar que los esclavos autoliberados reproducían el esquema y tenían a su vez otros esclavos. Parece ser que Espartaco, que puso en jaque al ejército de Roma, pretendía la abolición de la esclavitud. Acabó muerto. El paralelo con la situación actual se me antoja, como mínimo, cruel. El capital, los mercados, los empresarios y todos aquellos instrumentos al servicio del dinero y sus dueños han causado esta crisis. Después de causarla ellos, quienes la estamos pagando somos los trabajadores, es decir, los no amos del dinero.
Me resulta incomprensible, doloroso y, a veces, ultrajante, que todos aquellos que somos trabajadores, la inmensísima mayoría de la sociedad, justifiquen a los que roban y se unan a ellos. Solo se me ocurre que el quid está en que ellos querrían dejar de ser esclavos para pasar a ser amos de otros esclavos.
La huelga general no es un mal menor, un brindis al sol, una frivolidad: es lo poco que nos queda para no sumirnos en un detritus social que, a pesar de todo, es modificable.
Me resulta incomprensible, doloroso y, a veces, ultrajante, que todos aquellos que somos trabajadores, la inmensísima mayoría de la sociedad, justifiquen a los que roban y se unan a ellos. Solo se me ocurre que el quid está en que ellos querrían dejar de ser esclavos para pasar a ser amos de otros esclavos.
La huelga general no es un mal menor, un brindis al sol, una frivolidad: es lo poco que nos queda para no sumirnos en un detritus social que, a pesar de todo, es modificable.
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