lunes, 15 de noviembre de 2010

Eco y Narciso

Quizá los amores no correspondidos son como un eco incesante que solo quiere un nombre. Quizá Narciso solo sea un asocial, un apátrida al que la belleza conquistó como a tantos otros. No confío en las prédicas morales ni en los seres sobrehumanos que prometen algo más que la tierra.
El final de un cuento solo es el principio de otro, la belleza el principio de la fealdad y los cuerpos que se unen y se distancian una promesa de algo mejor.

sábado, 13 de noviembre de 2010

Laura y el soul (p)

"¡Cuando tu sobrina te regala para tu cumpleaños maría colombiana es que todo marcha bien!"

Tuve una intuición con doce años, un niño que aspiraba a adulto y que quería ser importante. La intución fue que el ser era especial, que algún día podría compartir algo más que lazos familiares gastados y pautados. Miro hacia atrás y solo veo presente. Veo que no podré alcanzar tener veinte años y que los ojos que te ven te sientan diferente. Da igual. Reconozco su sonrisa, su risa y aquello que nace de lo no impuesto.
Hablo con ella con ganas de hablar. No tengo que fingir el negocio de las palabras amables, la sociabilidad aprendida. Quiero oír y quiero que me oiga. Con ella vuelvo a sentir, no lo predecible sino aquello que nace del interés.
Fumo su regalo, su vida. Y ahora sé que no me equivocaba, que a pesar de los sufrimientos, del dolor del desamor, del grito que solo se siente la infancia, la sonrisa, su sonrisa, hace que todo lo deseable se haga presente.
Un día, un sábado de cumpleaños en soledad, de sexo pagado, de quererse mucho y de verse ajeno en la madurez. Un sábado más.

viernes, 12 de noviembre de 2010

... (p)

Cumplir una edad es siempre lo que los demás esperan de ti.

Pura fachada (p)

Por eso me debía de gustar tanto aquella serie tan tierna pero que derivó en tv movie adolescente, Kyle XY, porque siempre me ha costado aprender los códigos de comportamiento social.

miércoles, 10 de noviembre de 2010

No condenar=colaborar (dedicado a Trinidad Jiménez)

No entendía muy bien en el pasado aquellas diatribas entre los gobiernos democráticos de nuestro sacrosanto estado y los batasunos sobre el término condena. Tras un atentado, HB lamentaba, y todos los partidos políticos exigían furibundos la condena y ponían el acento en esta mágica palabra. Hasta llegaron a hacer una ley en la que el término era la linde para ser declarado apto para la democracia. En la actualidad seguimos igual. Unos quieren que otros lo hagan y esos otros dicen que con lo dicho debería bastar.
Pensaba yo en mi ingenuidad que qué mas daba usar la palabra condenar, lamentar, despreciar o similares. Me parecía que lo importante era si los de HB se reunían y decidían a partes iguales lo que luego los comandos de ETA ejecutaban.
De mi error conceptual y de mi ingenuidad militante me sacó estos días la ministra de asuntos exteriores del gobierno español. Ante la matanza de unos policías marroquíes en un campo saharaui, Trinidad Jiménez se limitó a lamentar . Y entonces surgió la ecuación: si no condenar es sinónimo de colaborar, el gobierno de España colabora con el de Marruecos en la muerte de ciudadanos, en este caso, saharauis.
Después solo vómito y lucidez.

domingo, 7 de noviembre de 2010

Benedicto XVI o las condiciones de igualdad


Ante la visita a mi país del Máximo HacedordePuentes, el 16º Biendicho, querría orarle:
1º: que me deje follar con quien yo quiera como yo le dejo no follar.
2º: que me deje usar preservativo como yo no le obligo a ponérselo a usted (aunque a algún colega suyo se lo haya puesto).
3º: que me deje casarme con quien quiera como a usted le permito no casarse.
4º: que pague impuestos por sus inmuebles como yo los pago por los míos.
5º: que me den como ateo las exenciones fiscales que tiene usted como creyente.
6º: que me dejen impartir doctrina en mis clases como usted las imparte en las suyas.
7º: que me trate como a un enfermo digno igual que yo considero a los usuarios de cilicios.
8º: que me deje hacer leyes en mi país sin tenerle en cuenta como usted las hace en el suyo sin tenerme en cuenta.
9º: que me deje erigir altares de placer como usted lo hace de muerte.
10º: que se calle usted cuando yo desfilo orgulloso como yo me callo cuando usted desfila doloroso.
11º: que pague sus viajes como yo pago los míos.
12º: que me deje ser seguidor de la ostentación, el lujo y la riqueza como aprendí en su residencia adivinatoria.
13º: que me deje considerar que mi reino es de este mundo como yo le cedo el reino de los cielos.
14º: que me deje rodearme de mujeres con poder como yo le dejo apartarlas.
15º: que me deje acercarme a los niños como sus súbditos lo hacen.
16º: que me deje despreciarle y no considerarlo sacrosanto como usted hace conmigo.

Todas estas prédicas se resumen en una sola: váyase a su país que aquí no quiero sus papeles.

jueves, 28 de octubre de 2010

Correos a medias (p)

En la enseñanza siempre hay una pulsión erótica.