La muerte o antesala de consulta.
Releo el poema de Aleixandre, oscuro en la adolescencia y canto de gorrión afónico en la madurez. Miro los ojos azules y el cuerpo gastado de aquel que estuvo una vez en mi miembro. Lo llamaban Brad y lo vi desfilar entre trajes familiares. Nunca más quiso saber hasta hoy.
El encuentro con la muerte nos hace huidizos, insolidarios, de una dignidad innecesaria. Siempre soñé con un desfilar de cuerpos que comparten la pasión, iguales que pueden sacar la lengua al fantasma de la estupidez. No soy un enfermo, solo tengo un virus que hace mutimillonarixs a farmacéuticas y políticxs corruptxs. No padezco ninguna enfermedad, solo asisto al baile del recuento de votos, defensas y hostilidades. La tirana que me dio el ser siempre mira por mí. Oculta su odio en la prevención de la enfermedad de otros y no entiende que educar empieza por dar. Cuando no se da, no se puede reclamar recibir. El cáncer familiar la ayuda en su destino cristiano de sufrimiento. Las cuestaciones consiguieron que el cancro fuera de derechas, respetable, vendible para hablar de coraje, fortaleza y entereza.
Lxs del encuentro tumultuoso por el contrario somos carxs. Nos lo repiten médicxs, enfermerxs, farmacéuticxs. Hasta un amigo querido te lo espeta como cálculo electoral o político. Pocxs han vivido el miedo a la muerte, al no te hablaré jamás, al no te tocaré nunca cada tres, cuatro, seis meses. Cada cita te recuerda que escoria y tú nacisteis en fechas diferentes pero sois lo mismo... La farmacéutica recién incorporada te habla de sus problemas logísticos y económicos. Te mira con la sonrisa aprendida de azafata de bajos vuelos. Tú le hablas de derechos, ciudadanía y sentimientos, ella te habla de gestión y locura. Siempre se acaba hablando de la locura. Les desean a lxs malvadxs tu estar con una sonrisa y te miran como a un arma descargada. Lxs carcelerxs tratan con delincuentes, ellxs con escoria reinsertada.
Salgo del nosocomio sin erección, sin ganas de llevarme su miembro a mi boca. Imagino un club de la lucha con el otro Brad, un club de encontradores tumultuosos que penetran para seguir encontrándose, un club donde la locura forme parte del deseo.
viernes, 5 de junio de 2015
sábado, 4 de octubre de 2014
En todas las familias, querido Kuro, hay alguien que pasa inadvertido, alguien cuya imperturbabilidad hace que no se valoren su estado, sus actos, incluso su brillantez. En nuestra casa tú ya sabes cuál es. No la visitabas mucho y yo durante mucho tiempo la creí de plástico.
Te echamos mucho de menos, Kuro, todos. La casa está más madura, ordenada, limpia, pero no aguanto sin tus abrazos. Las cosas han decidido ocupar su espacio y yo se lo agradezco.
Ella se ha secado mucho, de pena, de sol y de impotencia. Nos floreció y no la vimos, o tú sí, que eras más listo y me enseñabas a hacer presente la vida. Practico el reposo y lloro en cuanto siento.
Te echamos mucho de menos, Kuro, todos. La casa está más madura, ordenada, limpia, pero no aguanto sin tus abrazos. Las cosas han decidido ocupar su espacio y yo se lo agradezco.
Ella se ha secado mucho, de pena, de sol y de impotencia. Nos floreció y no la vimos, o tú sí, que eras más listo y me enseñabas a hacer presente la vida. Practico el reposo y lloro en cuanto siento.
Nos llamábamos Marko, Luis, Rubén, Javi y nos gustaba mamar pollas. Las buscábamos con fruición, todo el día, en la panadería, en la fruta, en los bares, en los baños públicos y privados, en las duchas, en las federaciones, en las farolas y en los ascensores.
Nos gustaba comer rabos y lo hacíamos muy bien. Luego nuestros padres nos llamaban David, Juan, Víctor, Óscar, párroco de la muerte... Todo muy ordenado y con un apretón de mano viril al final. En medio bocas que succionan, cuanto más odiador mejor felador delicado...
Nos gustaba comer rabos y lo hacíamos muy bien. Luego nuestros padres nos llamaban David, Juan, Víctor, Óscar, párroco de la muerte... Todo muy ordenado y con un apretón de mano viril al final. En medio bocas que succionan, cuanto más odiador mejor felador delicado...
Crímenes de lesa humanidad (I)
Ahora que mi padre vive en 1998, se ha instalado veinte números más allá de su residencia oficial y ha tenido el gusto de olvidar los gobiernos de Aznar y Zapatero, puedo recordar que nunca fui un niño malcriado, mimado, en definitiva, querido. Nunca me regalaron una muñeca, ni un globo de helio de precios imposibles y colores fascinantes. Nunca me trajeron con sonrisa y sorpresa una manzana de caramelo y cuando mi deseo pidió un fuerte de indios ávidos de sexo, obtuve un ajedrez al que nadie sabía ni quería jugar.
Sabía, sentía que era un niño no querido. Recibía la aprobación social porque no molestaba, pero en casa trataban con amable recelo a aquel niño guapo con cara de niña, blando, al que no le gustaba jugar y quería hablar de cosas que a nadie interesaban. Ensayé hasta los cuatro años el disfrute de los sentidos. Epicuró me envidió. Después de los cuatro adquirí la certeza humana de que yo no era como se debía ser, al menos en esa querida familia...
Sabía, sentía que era un niño no querido. Recibía la aprobación social porque no molestaba, pero en casa trataban con amable recelo a aquel niño guapo con cara de niña, blando, al que no le gustaba jugar y quería hablar de cosas que a nadie interesaban. Ensayé hasta los cuatro años el disfrute de los sentidos. Epicuró me envidió. Después de los cuatro adquirí la certeza humana de que yo no era como se debía ser, al menos en esa querida familia...
miércoles, 26 de febrero de 2014
Kundalini yoga
No nos dejan ni vomitar de dolor. Mi madre decía: soy una mujer fuerte y las lágrimas me las trago yo; mimejoramigo decía, pero por eso no te vas a hundir...
Todos somos fantasmagoria y lloramos por nada y por la nada, por todo y por el todo. Mi ser más querido se muere en mis brazos y no tengo derecho al duelo. Estoy solo, decidiendo cuándo morirá y mi hermano diría:si-quieres-le-doy-yo-una-patada-o-dos-o-le-retuerzo-el pescuezo.
Sí, era un niño muy sensible y soy un hombre que solo quiere llorar en paz y lejos de todo lo que huela a humano.
Todos somos fantasmagoria y lloramos por nada y por la nada, por todo y por el todo. Mi ser más querido se muere en mis brazos y no tengo derecho al duelo. Estoy solo, decidiendo cuándo morirá y mi hermano diría:si-quieres-le-doy-yo-una-patada-o-dos-o-le-retuerzo-el pescuezo.
Sí, era un niño muy sensible y soy un hombre que solo quiere llorar en paz y lejos de todo lo que huela a humano.
sábado, 23 de noviembre de 2013
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