"El niño lloró cuando supo que lo único seguro era su propia muerte y decidió olvidarlo".
Quizá en la diferencia está la solución, me dijo un sabio en un río. Los humanos, aquellos seres que surgieron del humus para invocar lo innecesario, necesitamos creer que algo nuevo puede pasar, que este panorama de mortalidad puede quedar suspendido.
sábado, 24 de julio de 2010
Solo algunos se pueden acercar (mp)
¿Educar gatos, perros, adolescentes, adultos, ancianos...? Todo es lo mismo: ser inocente ("aquel que no daña") y no tener miedo.
domingo, 18 de julio de 2010
lunes, 5 de julio de 2010
Oleadas (p)
"Prestábamos mucha atención, demasiada, a los defectos de nuestros pacientes, como Rebeca fue la primera en decirme, y demasiado poca a lo que estaba intacto o preservado en ellos. Utilizando otro término del argot, nos interesábamos en la "defectología", y demasiado poco en la "narratología", la ciencia olvidada y necesaria de lo concreto." Oliver Sacks.
"El secreto para poder desarrollar el talento de Yamamura fue compartir su espíritu. El maestro debería amar a la bella y sincera persona retardada y convivir con un mundo purificado y retardado." Motzugi citado por Sacks
Leía a Sacks que hablaba de pacientes neurológicos y causas perdidas. Me asombraba su capacidad de construir historias para un mañana, de vislumbrar futuro donde solo se ven derrotas del presente. Pero sobre todo me atraía su pasión por el conjunto, por la unión de todas las posibilidades médicas y su vislumbrar de una ciencia solamente humana, alejada y por lo tanto completamente cercana a los diversos saberes parciales y técnicos, llámense psiquiatría, neurología o matemáticas. Intuía su pasión por el arte como experiencia únicamente humana y como lo único capaz de vertebrar a todos los espíritus, como una secuencia superior y salvadora.
Rezumaba todo el texto esa extraña cualidad de los médicos humanistas, aquellos que saben que el paciente sufre, tiene miedo, y que el único acercamiento curativo posible es una mirada, una sonrisa, unos minutos de sincera atención.
Y Sacks me llevó a mis clases, a los orientadores, a los padres, a los pedagogos, a los programadores de carreras vitales, a la enseñanza como trabajo. Recordé a Jhon, que no sabía hacer análisis sintácticos pero entendió a Kafka; a Javi, hiperactivo fracasado en los estudios que escuchaba los relatos sobre mi homosexualidad adolescente con arrobo y que entendió a Bradbury; a Mario, psicótico y brillante, que explicó como docto sufriente aquel cuento sobre monstruos del interior y dejó de venir a clase. Recordé a muchos otros cachorros a los que quise y me quisieron. Recordé las conversaciones, las charlas sobre el arte de vivir, la vehemencia en los cuerpos.
Y por fin pensé en los jueces que delimitan la idoneidad con un cinco, en la muerte y en los tránsitos placenteros.
"El secreto para poder desarrollar el talento de Yamamura fue compartir su espíritu. El maestro debería amar a la bella y sincera persona retardada y convivir con un mundo purificado y retardado." Motzugi citado por Sacks
Leía a Sacks que hablaba de pacientes neurológicos y causas perdidas. Me asombraba su capacidad de construir historias para un mañana, de vislumbrar futuro donde solo se ven derrotas del presente. Pero sobre todo me atraía su pasión por el conjunto, por la unión de todas las posibilidades médicas y su vislumbrar de una ciencia solamente humana, alejada y por lo tanto completamente cercana a los diversos saberes parciales y técnicos, llámense psiquiatría, neurología o matemáticas. Intuía su pasión por el arte como experiencia únicamente humana y como lo único capaz de vertebrar a todos los espíritus, como una secuencia superior y salvadora.
Rezumaba todo el texto esa extraña cualidad de los médicos humanistas, aquellos que saben que el paciente sufre, tiene miedo, y que el único acercamiento curativo posible es una mirada, una sonrisa, unos minutos de sincera atención.
Y Sacks me llevó a mis clases, a los orientadores, a los padres, a los pedagogos, a los programadores de carreras vitales, a la enseñanza como trabajo. Recordé a Jhon, que no sabía hacer análisis sintácticos pero entendió a Kafka; a Javi, hiperactivo fracasado en los estudios que escuchaba los relatos sobre mi homosexualidad adolescente con arrobo y que entendió a Bradbury; a Mario, psicótico y brillante, que explicó como docto sufriente aquel cuento sobre monstruos del interior y dejó de venir a clase. Recordé a muchos otros cachorros a los que quise y me quisieron. Recordé las conversaciones, las charlas sobre el arte de vivir, la vehemencia en los cuerpos.
Y por fin pensé en los jueces que delimitan la idoneidad con un cinco, en la muerte y en los tránsitos placenteros.
domingo, 4 de julio de 2010
Somethig else to believe (mp)
And the road and the road/and the car and the car...
Me gustaría cultivar abrazos, saber la palabra que te hace reír.
Me gustaría cultivar abrazos, saber la palabra que te hace reír.
sábado, 19 de junio de 2010
Fantasmas (p)
"fotos por privado. si las quieres no tienes más que pedirlas, eso si, con la tuya por delante. un saludo
No me gusta la gente que va de borde por la vida, y tampoco los kinkis de barrio. Me gusta la gente normal, con cultura, y con ambiciones en la vida a parte de matarse en el gimnasio.
Por cierto, si te gusta el sexo sin condón, por favor, NO TE ACERQUES A MI PERFIL, NO ME GUSTARÍA ARRUINARME LA VIDA ALGUIEN SIN CABEZA. Pero de buen rollo, como dicen por aqui. jeje.
Un saludo a todos y gracias por leerme". Anuncio en un perfil de contactos gays.
La tribu tiene siempre diversos farmakoi. El virus del sida es uno de ellos potente. Su capacidad mortífera, su mutabilidad lo hacen un pequeño diablo, un ser inexplicable e indomable que se entronca con los espíritus malignos, con el mundo de las fábulas y de los dioses, con la épica más real. Tiene que ver con el sexo, con la libertad de poder disfrutar hasta morirte, con la libertad de querer ser en el placer. El sida tiene que ver con la libertad, con la repugnancia a lo gay como sublimación de lo que no se tiene y se desea. Es un virus moral, lo tienes porque tus costumbres han sido malas, porque no follaste solo con tu pareja heterosexual estable destinada a la procreación.
Aceptaría arco iris parlante como animal de compañía.
No me gusta la gente que va de borde por la vida, y tampoco los kinkis de barrio. Me gusta la gente normal, con cultura, y con ambiciones en la vida a parte de matarse en el gimnasio.
Por cierto, si te gusta el sexo sin condón, por favor, NO TE ACERQUES A MI PERFIL, NO ME GUSTARÍA ARRUINARME LA VIDA ALGUIEN SIN CABEZA. Pero de buen rollo, como dicen por aqui. jeje.
Un saludo a todos y gracias por leerme". Anuncio en un perfil de contactos gays.
La tribu tiene siempre diversos farmakoi. El virus del sida es uno de ellos potente. Su capacidad mortífera, su mutabilidad lo hacen un pequeño diablo, un ser inexplicable e indomable que se entronca con los espíritus malignos, con el mundo de las fábulas y de los dioses, con la épica más real. Tiene que ver con el sexo, con la libertad de poder disfrutar hasta morirte, con la libertad de querer ser en el placer. El sida tiene que ver con la libertad, con la repugnancia a lo gay como sublimación de lo que no se tiene y se desea. Es un virus moral, lo tienes porque tus costumbres han sido malas, porque no follaste solo con tu pareja heterosexual estable destinada a la procreación.
Aceptaría arco iris parlante como animal de compañía.
Ariadna enredada con su hilo en su propio laberinto (p)
La educación sentimiental paterna fue más oscura y destructiva que cualquier relación paranoide en internet. Y él siempre fue un buen padre...
No sé por qué llaman virtual la vida en internet. Allí se folla, se ama, se conoce, ves al otro cuando no trabaja mientras trabaja, al que te abre lo que solo tú conoces. Lo artificial es lo único auténtico y allí solo se permite el juego de ser como cada uno quiera ser.
No sé por qué llaman virtual la vida en internet. Allí se folla, se ama, se conoce, ves al otro cuando no trabaja mientras trabaja, al que te abre lo que solo tú conoces. Lo artificial es lo único auténtico y allí solo se permite el juego de ser como cada uno quiera ser.
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